(Advertencia: post
MUY largo)
Tu siempre empezabas tus post's con una foto que pocas veces tenía algo que ver con el tema del post (o por lo menos yo no les veía relación). Pero eran finas, y si hay algo que siempre recordaré de tu blog son esas fotos. Un día me mandaste una foto diciendo que te hubiera gustado ponerla en alguno de tus post... y yo te dije que algún día te daría ese regalo, no creo que haya mejor momento que hoy... con TU foto (aunque como es de mi sí tiene relación con el post), empieza mi relato:
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Al final me decidí. La verdad es que hasta el último momento no supe si debía correr o no. Tú y yo sabemos que físicamente no estaba preparada para esa distancia: ni había corrido nunca una distancia semejante ni mis entrenamientos durante las últimas semanas fueron los mejores: cero kilómetros durante la semana y apenas 15 ó 18 la semana anterior. Nefasto. También sabes que tenía una crisis de indecisión arrecha, cómo no lo ibas a saber si te la calaste completica!!! Ésa y la que me dió cuando ví las clasificaciones y los tiempos de los últimos años, cuando me dí cuenta de que si corría y terminaba iba a estar entre los últimos... si no la última... Esos no son pensamientos muy motivadores a la hora de tratar de decidirse a correr 21 km's. Tu me escuchaste, te calaste la llorantina y numéricamente me demostraste que podía hacerlo... me enviaste esa maravillosa tablita!!! Yo que te chalequeaba tanto por esa manía tuya de ponerlo todo en tablitas... y pensar que fue una tablita la que me hizo conseguirlo... bueno bueno pero no me puedo adelantar, vamos por orden. Si lees unos post's más atrás te darás cuenta de que el sábado no fue precisamente un buen día para mi, anímicamente hablando pues, y si hay algo que leo siempre en esas revistas de correr (que ahora compro mensualmente por tu culpa) es que una buena parte del resultado de una carrera depende del ánimo con que la enfrentemos. Así que el sábado me acosté a dormir con los ánimos por el suelo, con ganas de correr al día siguiente pero con un miedo tremendo a hacerlo... ah! y con el despertador puesto a las 7:30 am para que me diera chance de desayunar si me decidía a correr.
Pero sabes Q, la vida tiene cosas muy raras, resulta que me equivoqué poniendo el despertador... y no sonó... y a las 7:40 am me despertó un amigo que me llamó porque necesitaba un favor, cuando se despedía me pidió disculpas por haberme despertado, pero yo le dí las gracias, porque su llamada me hizo darme cuenta de que si me había despertado a esa hora, era porque tenía que correr. Me levanté y desayuné 4 tostadas de pan de cereales con miel y mucha agua. Yo le saco el cuerpo a los lácteos en el desayuno los días que corro, desde aquella vez que me dió un dolor de panza en pleno entrenamiento. Me vestí y peiné con cuidado, cuidando los detalles, y como una muestra de confianza en mí misma, decidí no correr con tobillera (y también porque me daba miedo lo que pudiera hacerme el roce en el pie). La tablita la metí en el bolsillito interno de mi falda, allí podría revisarla cuando la necesitara. Salí de la casa con el tiempo justito. Pensé que me daría tiempo de calentar pero no, apenas si pude ponerme el chip, el dorsal, dejar las cosas en el guardaropa y llegar a la línea de meta, estiré los gemelos y los cuadriceps y pam!!! oí la salida.
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Pues nada. A correr. Desde el principio se separaron mucho los que encabezarían la carrera, yo iba más o menos cómoda con un grupito de chicas, parejas y señores mayores que nos fuimos quedando rezagados. Yo como siempre, prefiero correr viendo mis pulsaciones, así que no fue hasta el km 2 que me fijé en el tiempo 11:57!!! eso era 1 minuto menos que el tiempo de la tablita!!! Bien!!! pensé. Seguí corriendo y una vez que pasé esa etapa en que todo me molesta y me siento requetecansada como si no pudiera dar 2 zancadas más, empecé a disfrutar de la carrera. En el km 3 me eché a reir de repente... me dí cuenta de que se me había olvidado ponerme chapstick jajajajajaja. En el km 5 empezamos a cruzarnos con los corredores que iban más adelante, yo iba sonriendo y cantando, el clima estaba espectacular, un día soleado y seco, osea que el sudor ni se notaba. En el primer avituallamiento tomé agua, pero por atorada me tragué un primer buche muy grande... me dieron hasta náuseas!!! Me regañé a mi misma "Traguitos pequeños Rigo!!!" no me paré a caminar como me recomendaste, porque me sentía muy bien, aunque tenía muy presente que apenas llevaba una cuarta parte del recorrido. En el km 7 y 8 empecé a separarme más del grupo, me estaba quedando atrás, aunque según mi tablita ya había logrado ahorrarme 2:30!!! Detrás de mi sabía que estaban un señor más o menos mayor y una chica a la que pasaba y me pasaba de vez en cuando que más que correr caminaba como un patito... pero bue... cada quién tiene su estilo. Traté de no dejarme llevar por el impulso de seguir con el grupo, aún no había llegado ni a la mitad de la distancia.
Foto tomada del albúm de la página web de Club de atletismo Tarragona.Entre el km 10 y 11 llegamos al paseo marítimo donde corro yo regularmente "Piece of cake Rigo, este trayecto lo conoces, imagínate que estas entrenando un día cualquiera". La chica patito me volvió a pasar... y a medida que avanzaba, los corredores que venían de regreso empezaron a animarme, a decirme palabras de ánimo y la verdad me extrañó "Por qué me están animando estos panas???" En un momento de iluminación miré para atrás: me venía escoltando la ambulancia... eso quería decir que el señor mayor había abandonado y que por lo tanto yo era la última. Fueron unos segundos muy raros, me invadió un desánimo arrechísimo que desapareció como por arte de magia mientras una parte de mi me decía: "Bueno sí, eres la última y que? tú sabías que esto podía pasar, tienes una tablita que dice que puedes terminar este medio maratón 10 minutos antes que el último del año pasado, y aún así llevas 2 min de adelanto con respecto a la tabla, si la ambulancia va a ir detrás de ti hasta el final, que vaya, NADIE te puede impedir que termines. Vas a llegar con la ambulancia, pero VAS a llegar"... y fue así de fácil, simplemente aceptar que tendría la ambulancia detrás y que era la última. Empecé a responder con sonrisas las palabras de ánimo de los demás corredores, y simplemente seguí corriendo. Acepté el ruido del motor de la ambulancia como mi compañero para lo que faltaba de carrera, confié en la tablita y me controlé a mi misma. En el km 13 llegué al tiempo máximo que había corrido antes, es decir, lo que viniera de ahí en adelante era algo desconocido para mi cuerpo. Pero ya había pasado la mitad y eso de cierta manera me animaba. Y entonces llegué al km 15... ahí ocurrió.
La tablita mágicaMe empezó a doler la rodilla izquierda y por primera vez me asusté. Cómo saber cuánto es lo máximo que puedo aguantar sin lesionarme? Además esa no es la rodilla que me jode siempre!!! empecé a dudar sobre qué hacer y para hacerlo todo peor, el señor que tenía justo delante y al que ya me estaba acercando lo suficiente como para no sentirme TAN de última abandonó la carrera. Y entonces me lo planteé: "puedo abandonar ahora, tengo la ambulancia justo detrás osea que me atenderán de inmediato y ya he hecho más de la mitad del recorrido..." Acto seguido empecé a imaginarme lo que le diría a la gente que había estado pendiente de mi, lo que le diría a C. mi pana del gym que me había estado llamando durante la semana pendiente de mi, que tantas veces me ha invitado a correr y al que siempre le digo que no porque me da pena no poder ir a su ritmo, él que me había dicho que confiaba en mi y que todo saldría bien... y más importante lo que te diría a ti... y sabes, pensé que cualquier cosa que yo dijera uds me creerían, me creerían que abandoné porque no pude más, porque me dolía la rodilla de tal manera que no podía continuar, pero la verdad es que YO sabría que abandoné sin estar segura de si podía continuar o no, y sabía que me sentiría fatal tratando de convencerme a mí misma de que no podía más mientras le repitiera la historia a todo el que me preguntara "Y cómo te fue el domingo?" Y entonces llegué a una redoma que había entre el km 15 y 16 y la gente que estaba allí (que era más o menos bastante) empezó a gritar y a animarme muchísimo, y de la nada un niño empezó a correr a mi lado ofreciéndome dos gajos de mandarina... casi me puse a llorar, le dí las gracias, me comí la mandarina y la idea de abandonar la carrera me abandonó a mi.
Mira esta cuchura!!!! Algún día quiero hacer eso... Foto tomada del albúm de la página web de Club de atletismo Tarragona.A mitad del Km 16 empezó a pegarme mucho el cansancio, las piernas las sentía prácticamente dormidas y el dolor en la rodilla se transformó en un dolor en la rodilla y en el músculo lateral que sube por el muslo (abductor??). Sabía que me faltaba todavía una media hora de carrera, 30 minutos me parecían una eternidad así como estaba. Puedes creer que a esas alturas aún tenía 2 min de ventaja sobre la tablita??? Y fue cuando decidí que era el momento de usar esos minutos extras, y decidí cambiar de estrategia, recordé lo que me dijiste de alternar 6 min corriendo y 1 min caminando. Pero la distancia que me separaba con la gente de adelante empezaba a reducirse y yo sabía que si mantenía un buen ritmo podría alcanzarlos, hacía rato me había dado cuenta de que les aterrorizaba verme acercándome con la ambulancia, paraban a caminar, miraban hacia atrás y cuando me veían cada vez más cerca volvían a acelerar, faltaban 4 km y yo sabía que si seguían haciendo eso se iban a degastar muchísimo, lo que me daba a mi la posibilidad de alcanzarlos. Cambié un poco la estrategia: 6 min corriendo 30 segs caminando. Le hice una seña a la ambulancia para que bajara la velocidad y empecé a caminar. Inmediatamente dos policías en moto se me pusieron uno a cada lado "Estás bien?" "Sí sí sólo necesito descansar un poquito" "Vamos guapa que no falta nada" Yo sonreí y seguí corriendo, un ratico después uno de los chicos de la ambulancia se bajó, me alcanzó y me ofreció una botella de agua "Gracias!!!" dije, y me di cuenta de que ir de última tenía sus ventajas... Tenía una escolta particular de polis y los de la ambulancia me consentían!!!.
Pa' que te hagas una idea de la PINGA de subida donde pusieron la llegada. Foto tomada del albúm de la página web de Club de atletismo Tarragona.A medida que pasaba el tiempo la ambulancia se acopló a mi ritmo de 6 min:30 segs y ya no hacía falta que le avisara cuando me iba a parar. Al principio me daba miedo que una vez que parara no pudiera volver a correr, sentía las piernas de gelatina, pero ya estaba en automático, dejé de pensar en el dolor y hacía rato que ya ni le paraba mucho a la música (cuando sonó Ween me fijé en que km iba para contarte, pero la verdad... se me olvidó) así que empecé a concentrarme en los minutos, en cuánto faltaba para mi siguiente parada de 30 segs. En el km 19 alcancé a mis compañeros de adelante. A partir de ese momento ya no hubo nada que me borrara la sonrisa de la cara. Había gente tomando fotos en la calle, yo al pasar les sonreía (le pelaba los dientes pues, como diría Otto) o posaba para la foto, ellos se reían me animaban y yo les daba las gracias. Empezó a dominarme una sensación bellísima. Al llegar al km 20 pasé a mis compañeros de grupo. Y entonces me dí cuenta de que lo iba a lograr y que no iba a llegar de última. La gente me veía sonreir y sonreían también, ya quedaba poquita gente... y claro, hacía más de una hora que se había acabado el show de las premiaciones y demás. Internamente les agradecí a todos por quedarse, por quedarse a ver pasar a los últimos. Me tocaba parada de 30 segs cuando llegué a los últimos 500 mts, decidí que no iba a parar, además sentí un conato de calambre en el muslo y me dió miedo parar... ya podía ver el cartelito del km 21 y el arco de la ARRIBADA. Y casi casi me pongo a llorar... pero no tenía fuerzas, es la primera vez en mi vida que no tengo fuerzas para llorar, crucé la meta sonriendo y alzando los brazos, ya C. me había dicho que tomaban una foto, que sonriera. El crono decía 2:25:59... tu tabla decía 2:26:14 te pensé mucho... me quedé parada unos segundos... y entonces miré pa'rriba y grité... sí, perdí el glamour, pero no tenía fuerzas para hacer nada más y sentía tantas cosas!!!
La pinta completa...después de la carrera,
gracias a Jackie por la idea de la faldita =DHaciendo un balance de la parte física, pues la cosa no suena muy bien que se diga: tengo la rodilla izquierda muy adolorida, de hecho desde ayer tengo puesta la rodillera, igual que los muslos, sentarme y levantarme es una experiencia dolorosísima así que ando a punta de analgésicos. También me duele la cadera, correr en asfalto es una ñoña. Tengo 5 quemaduras por el roce de la ropa: una pequeña en un costado (la camisa) y una en cada lado interno de los muslos, también pequeñas, y dos más o menos feas, una en el pecho, del lado izquierdo (el pulsómetro) y la peor de todas, en la parte baja de la espalda, donde ya no es espalda prácticamente (la etiqueta de la ropa interior). TE JURO que ninguna de esas las sentí mientras corría, me enteré que tenía las sendas ampollas cuando me iba a duchar aquí en casa, que por cierto ha sido la ducha más dolorosa de mi vida, parecía que me estuviera duchando con alcohol en lugar de con agua.
Pero si hago el balance emocional, se me olvidan los dolores por completo. Nunca me había sentido tan orgullosa de mi misma, nisiquiera cuando me gané el premio en Seattle, creo que es porque el esfuerzo que puse en cada cosa se mide de maneras muy diferentes. En dos horas y media aprendí muchas cosas de mi misma. La más importante, que puedo ser paciente. Te digo que tener la ambulancia detrás de mi por casi una hora y media y además con el grupo en frente siempre distante me hizo tener que ejercer mucho control sobre mi misma. Pero lo hice sabiendo que al final era lo mejor para mí. Y creéme, para alguien tan
fosforito como yo, aprender a controlarse es algo de vital importancia. Aprendí que puedo ser constante, que sólo tengo que querer hacer algo, esforzarme y puedo hacerlo. Aprendí que dentro de mí tengo todas las herramientas necesarias para sonreír de verdad, aunque me duelan hasta las pestañas. Y una sensación divina que me quedó de la carrera, es que en esta vida puedo hacer cualquier cosa que me proponga.
También creo que pude haber disfrutado mucho más la carrera si hubiera entrenado mejor, si hubiera tenido mejor condición física, pero como siempre digo, eso es algo que ya no voy a saber.
Esto quedó larguísimo, espero que no te aburra, he escrito cada palabra con el cariño inmenso que te tengo. Hace tieeeempo te dí las gracias porque leerte me hizo empezar a correr (creo que fue en abril, en mi primera carrera), hoy te vuelvo a agradecer, porque cada kilómetro que corrí ayer me hizo más fuerte y me hizo conocerme un poquitico mejor.
Te mando un beso grande,
Rigo
P.D. prepárate, porque el ataque de ansiedad que me dió para esta carrera no es nada comparado con el que me dará el año que viene cuando esté preparando el Maratón de Berlín... muuuuaaaajajajajajaja....
P.D.2 Chicha, hubiera dado cualquier cosa porque hubieras podido estar allí con tu banderita, pero sé que me acompañabas con el corazón, una vez más, te quiero muchísimo mi Chicha linda...
P.D.3 Otto, cuando leí tu mensaje después de terminar la carrera fue como si por unos segundos no me doliera nada nadita... lo voy a llamar el efecto nube jajajajaja gracias muuuuaaa!!!...
P.D.4 Jackie, gracias por tu fe en mi querida, por los ánimos y por estar pendiente... como siempre, te abrazo mucho friend...